Tessa Vasari nace en la costa de Italia y divide su vida entre su país natal y España. Desde niña encontró en la arcilla un lenguaje para traducir la memoria de los paisajes y la compañía de los animales que la rodeaban. Su obra explora formas orgánicas, motivos animales y objetos que evocan la calidez del hogar, buscando que cada pieza funcione tanto como objeto cotidiano como como poema táctil. Trabaja con técnicas mixtas, modelado a mano, torno y esmaltes reactivos para crear superficies que responden a la luz y al uso.
Sus piezas forman parte de colecciones privadas en Europa, América y Asia, y han sido adquiridas por coleccionistas que la consideran una de las voces emergentes más sólidas de la cerámica contemporánea. Su trabajo combina rigor técnico, imaginación y una sensibilidad que conmueve; cada objeto invita a tocar, a usar y a recordar.
Sus piezas han sido presentadas en exposiciones colectivas e individuales, y forman parte de colecciones privadas que valoran la artesanía contemporánea y el diseño pensado para la vida diaria.
Mi práctica parte de la observación: la curva de una rama, el plumaje de un ave, la huella de una mano en la mesa. Trabajo la arcilla como si fuera memoria, buscando que la forma conserve la huella del gesto, variaciones del esmalte, la huella del fuego y la historia del uso. Me interesa la tensión entre función y poesía: que una taza sea al mismo tiempo útil y capaz de suscitar asombro. Mis piezas dialogan con la domesticidad y con la naturaleza, proponiendo una estética que respeta la imperfección y celebra la transformación. Invito a curadoras y coleccionistas a considerar cada obra como un testimonio de tiempo y cuidado, una pieza que enriquece tanto colecciones privadas como espacios públicos.